Estas transacciones consistieron en dos transferencias vía Internet, desde mi cuenta corriente, a la cuenta # 757636626, perteneciente a un tal Francisco Rivera de León, las cuales dejaron mis cuentas sin balance alguno. Les informé de inmediato que estas se habían realizado sin mi autorización, por lo que procedieron a bloquear el acceso a las cuentas y me sugirieron que cambiara mis claves, y tarjeta de códigos además de poner una reclamación y me advirtieron que no accesara a mi Internetbanking, ya que no iba a poder entrar por el bloqueo. Seguí ese mismo día sus sugerencias, quedando pendiente a una respuesta de los departamentos de investigación y seguridad del banco en un plazo de 48 horas a la reclamación que sostenía mi caso.


En el día que fui a procurar mi respuesta, me sorprendo al saber que la que obtuve del banco a mi problema, fue que “El cliente es responsable frente a el banco por la custodia de su tarjeta de códigos, por lo que las instrucciones del cliente se presumen como validas aun cuando las mismas hayan sido el resultado de una maniobra fraudulenta realizadas por personas relacionadas o no a cliente.” Al reclamar mi inconformidad con dicha respuesta al oficial de servicio al cliente que me atendía, me explica que el banco asume que dichas transacciones fraudulentas solo podían ocurrir por un mal manejo de mi tarjeta de códigos o mis datos o negligencia de mi parte al llenar algún correo electrónico en el que facilitaría mis datos de acceso, pero NINGUNA de estas situaciones ocurrieron y sin embargo el hecho fraudulento se produjo.

Al conversar con mi oficial de cuenta, en busca de mas información al respecto, ella me informa que dada dicha respuesta del departamento yo debo poner una denuncia en el DICAP (Departamento de Investigación de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología) en contra de la persona que posee mi dinero y que el banco no tendría que ver con el asunto porque “Todos estamos sujetos a que nos roben en algún momento” y estas situaciones “ocurren a cada rato y que no saben como se efectúan” e inclusive se sugirió en mi cara que mi reclamo podría tratarse de un engaño, alegando que “ojala cualquier cliente que el banco le hiciera un lío para poner una demanda y obtener dinero” y lo que es peor aun, al percatarse de mi obvia molestia al demandar que se respondiera a mis requerimientos se me sugirió que “Debía esperar, ya que mi situación no era ni el primer caso.

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